the july issue
misiones diplomáticas. por silvana bonfante g,*
dicen el algoritmo y los entendidos -no se sabe a quién creerle ya-, que lo que se “estila” ahora en términos de marketing son los embajadores de marca, y yo, que soy muy “orgánica”, y con todo esto del agotamiento digital, no puedo estar más de acuerdo.
siempre me ha parecido mucho mejor que las cosas de la promoción, (más ahora desde mi papel de emprendedora y desde el otro lado del landscape comercial), se hagan en persona, sobre todo cuando lo que vendes es producto de un oficio manual, tangible y en full hd.
en el caso de la ciénaga nada más cierto. no encuentro felicidad más grande que la de presenciar ese instante en el que alguien que sólo ha visto un cesto de la ciénaga de manera virtual, lo toca y descubre por primera vez; cuando observa los colores más allá de la pantalla, como un niño cuando abre una caja nueva de crayolas; cuando lo sostiene en sus manos y siente la textura del zuncho que, a pesar de ser un material rudo, es noble, flexible y agradecido; cuando percibe su calidad, rugosa, fuerte y sorprendentemente ligera pero resistente.
aunque lo anterior parezca una apología a la televenta, para mí y para quienes han visitado nuestro pequeño estudio en madrid, verlos a diario todos juntos es un placer. no niego que preferiría tener las estanterías vacías, pero llegar por la mañana, sentarme frente a ellos y apreciarlos en todo el esplendor de su variedad de tejidos y tramas, es entender que además de estar cuidadosamente elaborados, son un crucigrama estético que evoca, según se mire, un colorido tapiz pixelado, un enorme tetris, o hasta un gigante código qr que te transporta, sin necesidad de un escáner, al mundo físico, a la vida real.
en estos pocos meses que llevamos al aire he tenido la suerte de contar con más de una de estas personas que, como yo, al verlos, se han enamorado de ellos. la mayoría amigas y amigos que han encontrado en el cesto de su elección una oportunidad espontánea de hablar de sus cualidades con quién sea que pregunte por el bello contenedor que cuelga de su brazo, pero también he logrado reclutar, gracias a la intermediación de generosas visionarias, a uno que otro “embajador de marca” de alto turmequé, que ahora transita por la vida como yo contando en loop los beneficios y las bondades que conlleva (con mucho soft power pero con mucha convicción, eso sí), el adquirir e invertir los lereles en un bolso tan bonito que no tengas que arrepentirte de portarlo toda la vida.
a todos y a cada uno de ellos y ellas mi gratitud infinita, porque nada como tropezarse con alguien que entiende, sin necesidad de intercambiar demasiadas palabras, el lenguaje de un objeto que habla como quien dice por sí mismo, y que en momentos de duda -que no son pocos, ya lo sabemos-, me reafirma en mi propósito de seguir adelante con este bololó del que hablábamos en nuestra primera newsletter por allá por septiembre del año pasado (cómo pasa el tiempo, cará…). y ya si nos ponemos sociológicos, es gracias a ellos y ellas a quienes también les debo la promoción cultural, el mercadeo del boca a boca, ese que crea el antojo y la necesidad de pertenencia a una comunidad que en este negocito ahí va, lenta pero en construcción, muchas veces en contradicción con mi escasa paciencia. ya les dejaré caer por aquí, poco a poco, y a medida en que ME COMPARTAN SUS FOTOGRAFÍAS y/o testimonios, algo más de sus vidas en torno al cesto.

el mes pasado, en el pop-up que hicimos en barcelona a propósito de nuestra colaboración con diezdos, pude constatar en primera persona todo lo anterior, y he de decirles que no nos pudo ir mejor; julieta y yo no estamos seguras si el mérito fue nuestro o de las galletas de guayaba con queso y sal marina de pedro caos de las que les hablé el mes pasado, pero la cosa de verdad que estuvo bien alegre y movidita. para la muestra una pieza:

la invitada musical de este mes, aparte de que podría ser mi hija, nació un 01/02/03 y desde entonces ha intentado no perder la curiosidad con la que veía el mundo de niña. que se haya fijado en la ciénaga es motivo de especial orgullo para mí porque implica que no estoy tan equivocada con mi propósito y nuestro lema, y su nombre es Jimena Sants, muy mexicana y orgullosamente chilanga. nunca está quieta (culpa un poco a su TDAH) y le gusta observar, viajar, crear y encontrar belleza en lo cotidiano; siente que a veces se fija en cosas que otros pasan por alto, ve estrellas por todas partes y por eso casi siempre lleva una cámara y una crayola en la bolsa (hace unas fotos bellísimas). siempre está dibujando o guardando pedacitos de vida que algún día quiere volver a recordar y su gusto musical es igual de sorprendente a ella porque trasciende a su generación y a su tiempo, así que sin más preámbulos súbanle el volumen a la playlist que curó para nosotres.
p.d. de la mayor importancia: en este mes de agosto que ya empieza seguiremos el ritmo de este maravilloso país que me acoge y que decide cerrar con tranca durante el estío, así que todos los pedidos que se realicen a partir del día 15 serán enviados la primera semana de septiembre. ¿alguien dijo nueva colección?
mientras tanto, ¡feliz verano para todes!
cariños,
silvana.
¿qué es el zuncho? ¿por qué la ciénaga? escríbeme y te lo cuento. no gender, no season, no age.
#laciénaga #nogendernoseasonnoage
*fundadora y directora creativa de la ciénaga, además de presidenta honoraria de la sociedad del zuncho, silvana bonfante g. es antropóloga y selectora musical, dedicada entre otros oficios a promover desde diversas instituciones la cocina y los sonidos colombianos en el exterior. no ha escrito libros, sembrado árboles, ni tenido hijos, pero es experta en salsa y prepara un arroz con coco de muerte. de un incendio probablemente salvaría algún canasto y su lego de plaza sésamo. actualmente vive en madrid y en las redes es @lazaradavis.





word proud cienaguera!! 💫
Recuerdo lo nerviosa que estabas en nuestra conversación sobre el lanzamiento y ver lo mucho que La Ciénaga ha sido amada es solo una pequeña muestra de que esos nervios eran el presentimiento de algo bonito germinando. Que todas las calles se llenen de cestos cienagueros!